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lunes, 4 de febrero de 2019

El Hospital Psiquiátrico de las Celdas


Este hospital psiquiátrico era el lugar que más ganas tenía de visitar con diferencia en este viaje a Italia, después de visitarlo puedo decir que es uno de los mejores lugares abandonados que he visitado nunca.
En el momento de estar bordeando el recinto por fuera y acceder por una ventana a una zona que no conectaba con el resto, empecé a contemplar la posibilidad de que tal vez ya no hubiese acceso a todo el edificio y que probablemente llegásemos tarde, me desilusioné muchísimo tan solo al pensarlo, pero mis compañeros de aventuras (Dani, Miguel, Javi y Lucía) y yo no nos rendimos tan fácilmente y finalmente conseguimos entrar.

Este antiguo hospital de arquitectura neoclásica fue fundado en el siglo XIX y cerrado a finales de los noventa.
Como era habitual en la época, los enfermos mentales eran repudiados de la sociedad y a menudo olvidados hasta por sus propias familias, los hospitales mentales se construían normalmente alejados en las afueras de las ciudades, tratando de ocultar así a sus enfermos al ser un motivo de vergüenza. 
Muchos de los pacientes no salieron jamás, pasaron toda su vida internados y murieron allí.
Aunque inicialmente el edificio se dividió por géneros en dos mitades, a mediados del siglo XX se eliminó esta distinción y acabaron conviviendo juntos hombres y mujeres.
Los tratamientos eran terribles, abusivos y experimentales, pero en los años setenta hubo una reforma importante respecto a los tratamientos psiquiátricos gracias a la ley Basaglia.


Las sensaciones que transmitía este lugar eran indescriptibles.




No podré olvidar el momento en que cruzamos estos pasillos de la planta baja para salir de allí cuando estaba anocheciendo, con apenas luz y ese silencio ...





Este pasillo circular no tenía habitaciones, sino celdas. En él se internaba a los pacientes más violentos y problemáticos que no podían convivir con el resto en las zonas comunes.



Las celdas eran circulares y no tenían esquinas, las camas iban fijadas al suelo.









                             En muchas habitaciones se guardaba mobiliario apilado.




Una cabina de rayos X.





Me encontraba sola en la planta de abajo y al fondo del pasillo me pareció ver una iluminación un tanto extraña, aunque pensé que igual era percepción mía...




Cuanto más me acercaba al final del pasillo, más me seguía extrañando esa iluminación tan blanca y excesiva ...


Efectivamente había una luz encendida, al parecer una zona del edificio aún se utiliza y por algún motivo en la parte en desuso alguien dejó estos fluorescentes encendidos.
Mis compañeros no se dieron cuenta y se fueron a otra planta, pero yo me quedé perpleja y con una mala sensación, de modo que no estuve demasiado tiempo en este pasillo y me fui a otra zona antes de que pudiese aparecer alguien y finalizase la visita rápidamente.


Eso parecía una lavadora, pero no estoy muy segura porque no me acerqué más








Algunas habitaciones individuales








La zona infantil, espeluznante y muy decadente












Todos y cada uno de los pasillos eran increíblemente impactantes y fotogénicos








Cada detalle que encontraba me sorprendía más, a veces tenía la impresión de encontrarme inmersa en el escenario de un videojuego (este lugar me hizo pensar mucho en The Evil Within) o una película de terror.














Una bonita habitación con camas en la que empezaba a brotar la vegetación.







Una solitaria habitación individual





                                                       Una estancia llena de mobiliario









Un antiguo cardiógrafo






El suelo estaba lleno de electrocardiogramas















Esta parte estaba reformada y supongo que fue de las que se estuvo utilizando los últimos años en activo.





Impactante escena








Otra estancia enorme y vacía que probablemente en su día estuviese llena de camas de pacientes.













El lugar aún escondía una sorpresa final que se encontraba justo al lado de este pasillo lleno de cajas en las que alguien había estado almacenando cosas para guardar o llevarse de allí.



Detalle de un muñeco anatómico



La guinda final fue encontrar esta sala repleta de detalles para fotografiar, conservaba camas y estanterías repletas de medicamentos y material médico.



























Un agujero que alguien hizo en esta pared dejaba ver una zona inconexa que no tenía mucho sentido.


Para concluir el reportaje; una zona en la que habían almacenado mucho mobiliario y que no conectaba con el resto. Esta zona la visité rápidamente al poco de llegar mientras buscábamos acceso. Entramos por una ventana y salimos rápidamente al ver que todas las puertas estaban bloqueadas (estas fotos las hice sin trípode y con muy poca luz).